Mateo es un ya un viejo zorro en el sector cervecero artesano e independiente de España. En 2013 tuvo la osadía de abrir, junto a su hermano Adrián, una cervecera artesanal en Segovia, SanFrutos, haciendo honor al ermitaño patrón segoviano. Desde el primer momento se implicó en el movimiento asociativo creado en el sector artesano alrededor de AECAI, Asociación de la que ha sido vicepresidente en los años anteriores. Ahora, y con el refrendo de la Asamblea, asume la Presidencia del colectivo nacional que aglutina a los productores artesanales e independientes, puesto al que accede con un plan y estrategia concreta y al que saluda, precisamente, con la palabra con la que siempre despide sus interlocuciones: ¡Salud!

 

Nueva Presidencia en AECAI, nueva Junta Directiva y nuevos retos. ¿Cuáles son esos objetivos a corto, medio e incluso largo plazo de la Asociación de Cerveceros Independientes?

Fundamentalmente, y a corto plazo, volver a reactivar y a poner en marcha la Asociación, que estaba un poco parada. El objetivo es ganar en representatividad, haciendo crecer la asociación, el número de asociados, y aumentar la actividad. Tenemos como meta la defensa de los intereses del sector; no sólo de los cerveceros, sino del sector en general. Hay que revertir la situación, que ahora mismo es de cierto pesimismo. Y está claro que los pequeños productores, artesanos e independientes, tenemos que saber distinguirnos, diferenciarnos de las grandes empresas cerveceras.

Ese 24 de septiembre, fecha de la última Asamblea en la que fue elegido presidente, ¿tiene que ser, va a ser o debe ser un punto de inflexión en cuanto al funcionamiento de la Asociación?

Espero que sí. Yo creo que la asociación venía de un periodo de desgaste y cansancio de las personas que componíamos la anterior Junta Directiva. Pero es cierto que se han hecho y se han logrado muchas cosas. Lo que pasa es que a veces estas cosas suceden en la sombra e incluso no llegan a conocerse. El hecho de que en toda Europa se hayan subido los tipos impositivos y aquí los mantengamos, por ejemplo. A veces trabajamos en cuestiones que no se visibilizan y eso también es algo que tenemos que tratar de cambiar, el que seamos conscientes de la importancia que tiene el tener una asociación y pertenecer a ella. Creo que tenemos un equipo maravilloso, con muchas ganas y vamos a hacer cosas interesantes. Y además con la incorporación de varias mujeres, como Irene, Angeline o Cristina, para conseguir dar a las mujeres en nuestra asociación la representación y visibilidad que tienen en el sector.

 

mateo sanz presidente de AECAI

Foto autoría de ‘European Beer Star’.

¿En qué ha cambiado el sector desde que un par de hermanos de Segovia se pusieron se pusieron a hacer cerveza artesana o, si lo prefiere, desde que se creó AECAI allá por 2014?

Las dos cosas fueron un poco a la par. Nosotros en SanFrutos arrancamos un poco antes, en 2013. Y AECAI, un año después. El mercado ha cambiado y se ha enriquecido mucho. Nosotros como fábrica y el sector en general nos hemos ido adaptando. Creo que hay muchísima más cultura cervecera ahora mismo de la que había antes. El sector ha mirado mucho hacia nosotros, los artesanos, en estos años. Nosotros en SanFrutos, en 2013, teníamos sólo una Blonde Ale y una Amber; y no teníamos más cervezas. Poco a poco fuimos sacando una IPA y otras variedades. El conocimiento que hay ahora en el público sobre la cerveza y sus estilos; cómo se han profesionalizado tanto las fábricas como la distribución, los bares… Todo ha cambiado muchísimo, con un sector mucho más maduro que ha evolucionado mucho en pocos años.

Por los datos que usted mismo maneja, ¿qué cifra ocupa actualmente la cerveza artesana e independiente respecto a los grandes grupos cerveceros y a la producción en general en España?

Las cifras nos llegaron a poner por encima del uno y pico por ciento. En cuanto a las últimas y más recientes, dependen de dónde venga el estudio y qué se analiza y qué no. Las últimas cifras que tengo yo es que ahora mismo estamos alrededor del 0,5% en cuanto a volumen de litros, que no quiere decir volumen económico. Nuestras cervezas suelen ser cervezas que están en un rango un poco más elevado y en cuanto volumen económico estamos un poco por encima. El sector en ese sentido también ha cambiado mucho. Cuando arrancamos era un momento de mucho crecimiento, pero en los últimos años ha decrecido bastante el número de fábricas, que han ido cerrando. También es cierto que estas cifras dependen de cómo se interpreten. En ese uno y pico por ciento al que antes me refería y en el que estuvimos hace unos años estaban contabilizadas, por ejemplo, La Virgen, Sagra y alguna cervecera más que estaba participada por los grandes. Por eso las cifras bailan. Lo más interesante de estas cifras es ser conscientes de que tenemos un margen de crecimiento bestial. Si miras en otros lugares de Europa, el porcentaje que representa la cerveza artesana es muchísimo más alto y es cierto que en España tenemos una industria muy grande que nos frena y que tenemos una idiosincrasia diferente, pero también que hay un margen de crecimiento enorme todavía.

Ya anunció en la Asamblea de AECAI que se vienen cambios importantes en el sector. ¿Cuáles son? Y, por otro lado, también le pregunto por cuáles son o cuáles serían aquellos cambios deseables para el mismo y en su opinión.

Los cambios que se vienen son, probablemente, bastante diferentes de los deseables. Por lo que he ido viendo en las últimas reuniones que hemos tenido, las normativas, tanto europeas como probablemente las nacionales, van a cambiar y se van a endurecer un poco. La normativa en cuanto al consumo de alcohol, en cuanto a la publicidad que se puede hacer de las bebidas alcohólicas, incluida la cerveza; también vienen cambios en la gestión de los envases, que son cuestiones que a nosotros tal vez nos afectan menos que a los grandes, pero que también nos afectan. Lo que pasa es que son cosas que por ahora están sobre la mesa y no se sabe hasta dónde o cuándo llegarán, pero es probable que las políticas europeas y también las nacionales no nos vayan a ser muy favorables.

Yo creo que AECAI ahí tiene un papel muy importante, que es diferenciarnos de los grandes y hacer ver que somos empresas en una situación diferente, que apostamos por las cervezas de muy alta calidad, el consumo local y que animamos a hacer un consumo responsable de la cerveza, más consciente.

Entre los cambios que serían deseables, estaría el que la legislación en muchos sentidos nos diferenciase a los pequeños; no solamente en cuanto a los tipos impositivos, que eso probablemente va a venir. Abogo por una defensa de nuestro sector por parte de las administraciones, del Gobierno central, a través de las ayudas europeas u otras fórmulas, pues es un sector que ocupa a mucha gente, desde el que aportamos un plano cultural cervecero muy relevante. Hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar, desde luego.

¿Cuáles son esos obstáculos que existen para los pequeños productores, para los independientes, a la hora de acceder al mercado cervecero español y, por ende, al consumidor final?

Muros los hay en todos los sitios, lo que pasa es que aquí partimos de que hay poca cultura cervecera. Y aunque ésta ha crecido mucho en poco tiempo, falta mucho camino por recorrer y para que la gente aprenda a diferenciar las empresas pequeñas de las grandes. Tenemos que tratar de fortalecer las cerveceras pequeñas con respecto a las grandes, a las pequeñas empresas, al producto local, al consumo responsable. Todo eso que nos puede venir muy bien y, sobre todo, nos puede permitir diferenciarnos. En ese sentido, yo creo que en ocasiones nos han ganado la batalla, pero tenemos que seguir luchando por diferenciarnos.

Y el segundo gran muro, que es complicado, se refiere a la distribución. La propiedad de los grifos, los rappeles y quizás un poco de falta de cultura cervecera en la hostelería. Tenemos que tratar de inculcar esta cultura cervecera en la gente para que la gente tenga interés, como ocurre con el vino, para que la gente pueda pedir en un bar diferentes tipos de cerveza, que tengamos cabida muchos cerveceros. Ahí tenemos mucho trabajo por hacer también nosotros.

¿Es todavía hoy en España la hostelería una gran montaña por escalar para los pequeños productores? ¿Por qué no hay cartas de cerveza, con sus cuasi infinitas propiedades organolépticas, como sí hay, sin embargo, una carta de vinos en los restaurantes?

Pues yo creo que es un poco lo mismo. Ahí hay dos motivos principales. El principal es una cuestión de, probablemente, falta de cultura cervecera. Y el segundo es una cuestión comercial. Igual que cuando tú vas a un bar y no hay dos grifos de dos grandes marcas diferentes. Ellos mismos, los grandes, se van cerrando las puertas a que pueda haber diferentes cervezas en los bares. No compiten con la calidad de la cerveza, sino que compiten con esas estrategias comerciales de los rappeles, de los volúmenes y de ese tipo de historias. Y eso es lo que nos cierra un poco el mercado de la hostelería. Puede haber una falta de conocimiento, aunque cada vez hay más cultura cervecera; pero lo cierto es que los hosteleros tienen las manos atadas, pues las grandes cerveceras ofrecen ayudas, rappeles y otras cuestiones a los bares que los pequeños no podemos ofrecer, desde luego. Y esto hace que nos desplacen del mercado. Por eso hay que trabajar, hay que tratar de extender la cultura cervecera y tratar de defender nuestro producto. Los grandes tienen productos muy estables. A lo mejor organolépticamente no tienen la calidad que tienen muchas de nuestras cervezas, pero tienen un producto muy estable y el público se ha acostumbrado a ello, y también el hostelero y la distribución. Se han acostumbrado a que esa es la calidad con la que se tratan las cervezas. Por eso los pequeños cerveceros también tenemos que apostar por la estabilidad del producto. Y no me refiero a pasteurizar, sino a que las cervezas se cuiden y se mime la distribución para que cuando lleguen a los puntos de ventas estén en perfecto estado. Yo creo que ahí tenemos también nosotros parte de responsabilidad. Tenemos que intentar mejorar también algunos puntos de calidad de nuestras cervezas, del ciclo comercial, de la conservación y el servicio en el punto de venta, de la información al consumidor…

¿Y qué es la calidad de una cerveza para usted?

Pues una cerveza que sorprenda, agrade, se beba con facilidad y se disfrute, que cause un impacto positivo en el entorno… Tenemos cervezas increíbles, para todos los gustos. Unos productos extraordinarios, con mucha variedad. La estabilidad también es una cuestión muy importante. No sirve de nada que hagas una cerveza increíble y que dentro de dos semanas esa cerveza haya perdido frescor. Creo que todavía podemos mejorar mucho en estabilidad y control de calidad, que es algo imprescindible.

Está claro que depende de la marca en cuestión, en la estrategia concreta de cada cual y de otros factores. Pero, ¿cuáles son los canales de venta hoy de la pequeña cervecera en España?

Depende de muchos factores, como dices. Hay cervezas que se venden mucho en hostelería a nivel local. Otras que se venden mucho en hostelería especializada en un ámbito nacional y europeo, y algunas incluso fuera de Europa también. Hay otras cervezas que se venden en la alimentación y en supermercados. Y luego hay muchas cerveceras que venden también mucho directamente en un taproom u online. Y por supuesto otras que tienen un poco de todo esto. El tener diferentes canales de venta al final da cierta estabilidad.

AECAI hay también forma parte de Cerveceros de España. ¿Cuál es su papel y su relación con esta organización?

Pues mira, la relación con Cerveceros de España creo que es importantísima. Yo al principio era algo escéptico, pero me he dado cuenta de que es fundamental. Cerveceros de España es un como si fuese el gremio que representa a los cerveceros y para nosotros es fundamental estar en Cerveceros de España porque ellos son el interlocutor con las administraciones. Son quienes defienden nuestros intereses comunes, a quienes los poderes legislativos consultan cuando se están desarrollando normativas, para ver cómo pueden afectarnos. Si los pequeños cerveceros no estamos en Cerveceros de España directamente, no formamos parte del gremio. Otra cosa es que luego nosotros aparte, por nuestras diferencias comunes con respecto a las grandes cerveceras, como asociación, que para eso está AECAI, podamos tener intereses diferentes. Y por supuesto Cerveceros de España también quiere que formemos parte de su asociación, pues de esta forma tiene representatividad completa del sector; no representa sólo los grandes, sino también a los pequeños cerveceros. Sí: somos diferentes. Pero yo creo que es muy importante estar en este colectivo.

Aprovecho para preguntarle por la relación con otros colectivos cerveceros, con otras organizaciones que por la propia idiosincrasia de España existen a nivel más local o regional. No sé si tiene pensado crear más vínculos o trazar más puentes con estos colectivos regionales…

La vocación de AECAI tiene que ser la vocación de asociación. Grande y representativa. Tenemos que tratar de integrar al resto de asociaciones regionales o locales que puedan existir, que para eso se cambiaron nuestros estatutos. O de llegar a determinados acuerdos de colaboración. Pero también a cualquier elemento activo de la cadena. Todos tenemos que unir fuerzas para fortalecer el sector. Y este va mucho más allá de las fábricas de cerveza. Están los nómadas y están otros muchos agentes del sector, como pueden ser los proveedores o distribuidores. Y parte fundamental del sector también es la hostelería. ¿Pueden serlo también los cerveceros caseros? Evidentemente, porque además tienen mucha capacidad de difundir cultura cervecera, sobre estilos, porque son gente que nos entiende muy bien, porque les gusta elaborar, saben un poco cuáles son nuestros lenguajes, nuestras metas. Y es un público muy cercano y muy dinámico. Y bueno, creo que tener una asociación integradora, amplia, es importante.